El Monasterio de Santo André de Rendufe fue uno de los más importantes cenóbios beneditinos portugueses, desarrollándose de forma continua hasta el siglo XV. Cuando subió al trono D. João I, un enfrentamiento suscitado entre el abad Afonso Martins y el arzobispo de Braga hizo que este último consiguiese del Papa una autorización para la extinción del Monasterio.
Las principales obras que hoy destacan en el Monasterio datan del siglo XVIII, altura en la que se levantó la nueva iglesia. Los acabados interiores sólo quedarían concluidos en 1755, transcurriendo las obras de la iglesia en paralelo con las de las dependencias conventuales. De 1780 es la Capilla del Santísimo Sacramento, y merece especial atención el conjunto de talla rococó que decora la iglesia, uno de los más importantes del norte del país.
Después de 1834 la iglesia se trasladó a la parroquia, y el muro y demás instalaciones fueron vendidas y posteriormente destruidas en un incêndio que consumió gran parte del antiguo Monasterio. El Programa de intervención de emergencia y el Plano de recuperación, rehabilitación y valorización que el IPPAR (Instituto Portugués del Patrimonio Arquitectónico) actualmente lleva a cabo, tienen por objetivo preservar lo que aún subsiste sin perder de vista la posibilidad de actuar globalmente sobre el Monasterio en un futuro próximo.